ALA presentó el panel Memoria, genealogías y redes de antropólogas feministas en el XIII Congreso Centroamericano de Antropología

La Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA) estuvo presente en el XIII Congreso Centroamericano de Antropología con el panel Memoria, genealogías y redes de antropólogas feministas, moderado por Martha Patricia Castañeda, vicepresidenta de ALA, y presentado el pasado miércoles 20/10/2021 vía digital por el Facebook Live de la Red Centroamericana de Antropología (RCA).

Luego de dar la bienvenida el presidente de la RCA, Carlos Lara, la profesora Castañeda, quien también es coordinadora del Grupo de Trabajo de la ALA Antropologías Feministas y de Género, presentó a las cuatro ponentes, quienes se presentaron en el siguiente orden: Dorotea Gómez (antropóloga independiente de Guatemala), Annette Georgina Hernández Rivas (integrante de la Red Centroamericana de Antropología, El Salvador), Mary R. Goldsmith Connelly (coordinadora de la Comisión de Antropología Feminista y de Género del Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C., México) y Cecilia Sardenberg (integrante de la Asociación Brasileña de Antropología). Las tres últimas ponentes integrantes del GT ALA Antropologías Feministas y de Género.

Martha Patricia Castañeda explicó que el objetivo de este panel buscaba reflexionar juntas respecto al lugar que ocupaban la memoria y las trayectorias en la conformación de sus redes, vínculos académicos, políticos y formativos, actividades en las que la profesora Walda Barrios-Klee, quien falleció este año, jugó un papel fundamental para la región y para América Latina en su conjunto.

Martha P. Castañeda

Moderación de Martha Patricia Castañeda.

 

HABLAR DESDE EL CUERPO COMO TERRITORIO POLÍTICO

En su intervención, la antropóloga indígena Dorotea Gómez explicó su acercamiento a las antropologías feministas escribiendo el texto “Mi cuerpo es un territorio político”, una crítica a la generación de conocimiento extractivista que desarrolla estudios sobre otros/as/es. Con este trabajo buscaba, además, recrear la sexualidad como sujetas políticas dentro de la diversidad y romper con las ideas universalistas de la razón dominando el cuerpo.

“Quise hablar a partir de mi experiencia, porque es importante desde el espacio académico hablar del cuerpo como territorio político y cómo nuestros cuerpos y sexualidades están marcados por el patriarcado, la violencia profunda del racismo y el colonialismo; cómo estos se construyen a través de la historia y los sistemas de opresión que se implantan como normales, naturales y como si todo estuviese dado”, refirió Gómez, quien explicó que intentaba romper con esa lógica al explicar “cómo yo lo vivo, qué ha significado la ruptura con esos mandatos… cómo el racismo me ha marcado a mí y a los pueblos con los que me vinculo”.

En Brasil, Gómez se formó como antropóloga, donde aprendió el enfoque antropológico crítico: “Rescatar a los pueblos como sujetos políticos, no como objetos de laboratorio para explicar las categorías académicas”, afirmó. Se acercó al feminismo a través de las obras de Margarita Pisano, Yuderkis Espinoza, Angela Davis, entre otras.

Descolonizar, a su juicio, implicaba concienzar las imposiciones del sistema de opresión que obligaba a ser desde la heteronormatividad: “No es fácil romper con las normas en sociedades patriarcales, violentas y racistas como las de Guatemala, atreverse a asumirse indígena, lesbiana y feminista. No somos pocas sino muchas”, refirió Gómez. No se trata, aclaró, de una moda por imposición europea, sino que la diversidad sexual en los pueblos originarios existía antes de la colonización y con el cristianismo esta fue satanizada.

Dorotea Gómez

Captura de pantalla de la intervención de Dorotea Gómez.

 

LAS MEMORIAS FEMENINAS DE LA GUERRA EN EL SALVADOR

La intervención de la panelista Annette Georgina Hernández Rivas se centró en cómo, a partir de los lugares de la memoria, ella se acercó a una antropología más comprometida mediante una militancia feminista. Como fundadora del Museo de la Palabra y la Imagen, de El Salvador, relató el proceso de construcción de memoria en su país en la postguerra, tiempo imaginado desde la institucionalidad como “un capítulo de la historia perdida” de El Salvador; no obstante, fue un proceso que impulsó la organización civil, concluyó.

Para muestra un botón: la organización en colectivas de mujeres para el acceso a la justicia y la reparación en una Comisión de la Verdad, que funcionó durante ocho meses, pero que el Estado-nación salvadoreño optó por romper con el decreto de la Ley de Amnistía, mostrando la imagen de “una democracia debilitada”, afirmó Hernández Rivas. Si bien por un lado estas organizaciones femeninas se conformaban como defensoras de los Derechos Humanos de sus hijos y hermanos desaparecidos en la guerra, la institucionalidad quiso borrar este saldo organizativo, afirmó.

Las mujeres, explicó, habían tenido “un rol predominante en el ciclo formativo de esas comunidades de memorias”, ya que huyeron de los campamentos de refugiados, resguardaron la vida de sus hijos y luego se reintegraron “en esa tierra prometida”, donde “se fundan lo que hoy conocemos como comunidades repobladas”.

Dentro de las técnicas usadas para investigar, la ponente resaltó los mapas o cartografías de las memorias, pero en una versión salvadoreña que cuestionaba la visión omnipresente de quienes los hacían. “Son mapas que tienen capas de los recuerdos de las víctimas. Esa memoria pasa por el cuerpo, se queda detenidos por un recuerdo… en ese momento utilizamos la técnica del trenzado”, explicó la ponente, quien anunció que pronto se publicará el libro Memorias y feminismos de América Latina y el Caribe, con el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Georgina Hernández

Parte de la participación de Annette Georgina Hernández Rivas.

 

UN ACERCAMIENTO A UNA GENEOLOGÍA DE LA ANTROPOLOGÍA FEMINISTA LATINOAMERICANA

En las dos últimas intervenciones, las panelistas se dedicaron a rememorar distintos hechos para un intento de construcción de una genealogía de las antropologías feministas latinoamericanas en los últimos diez años, además de rememorar los recuerdos de los eventos donde coincidieron, todo en homenaje a la profesora Walda Barrios-Klee.

La ponente Mary Goldsmith Connelly hizo un recuento de “cómo nos hemos enredado las antropólogas feministas en los últimos diez años” a través de algunos espacios para dialogar sobre la práctica de las antropologías feministas en América Latina. “En casi todos los países tuvieron algún congreso, seminario o evento para explorar la antropología de la mujer, antropología del género y qué significaba ser feministas”, refirió Goldsmith Connelly, quien dijo que surgieron libros, revistas y dosieres. “Nos conocimos por los libros antes de coincidir en eventos académicos... compartíamos abuelas, bisabuelas, madrinas y hermanas”, dijo la panelista para referirse al tejido de relaciones políticas, intelectuales y afectivas.

La organización del Coloquio Latinoamericano de Antropología Feminista las congregó, expuso Goldsmith Connelly. El primero se hizo en 2013 en Argentina, organizado por la colectiva de antropólogas feministas de la Universidad de Buenos Aires. Dos años luego, en 2015, se realizó la segunda edición en México, con algunos textos publicados en la revista Feminismos de Brasil. En 2018 se generó el tercer coloquio en Salvador, Brasil, posterior al Congreso de la IUAES, con participación mayoritaria de estudiantes de pre y postgrado. La cuarta edición se desarrollaría en Uruguay, pero fue pospuesta por la declaratoria de pandemia por el COVID-19.

Luego, la Red Latinoamericana de Antropología Feminista fue fundada por Cecilia Sardenberg. “Qué significa el reconocimiento institucional, con quién nos enredamos y cómo eso de alguna manera afecta la dinámica de los congresos, tiene que ver con la institucionalización”, explicó Goldsmith Connelly, quien procedió a nombrar los hitos de este movimiento en la ALA.

Goldsmith Connelly explicó que dentro de la ALA ella sintió un reconocimiento a la antropología feminista como campo de estudio cuando en 2015, durante el IV Congreso de la ALA, la presidenta del evento, Cristina Oehmichen, enlazó a las antropólogas feministas que asistieron a su coloquio con el congreso latinoamericano. En 2017 asistieron al V Congreso de la ALA para sondear cómo se practicaba la antropología feminista en el contexto particular de cada país. Y, luego de seis años, se formalizó el GT ALA Antropologías Feministas y de Género, aprobado en 2021.

Mary Goldsmith

Exposición de Mary Goldsmith Connelly.

Para la panelista Cecilia Sardenberg, en sus más de 45 años de vida académica, “puedo decir que hacer feminismo en Brasil, América Latina y en el mundo, ha significado no solo cooperar con otros grupos de mujeres, colectivas y con la generación de políticas públicas”, sino también emprender una lucha por abrir programas de formación, cursos y centros de investigación en antropología feminista, especialmente luego del golpe de Estado a la presidenta Dilma Roussef.

Su intervención reflexionaba, en la medida que proyectaba un grupo de fotografías de todos los encuentros en los que coincidieron en la última década, en torno a los “espacios de camaradería, compañerismo”, de compartir en el marco de relaciones afectivas. En la última lámina su voz se entrecortó cuando presentó una imagen de la homenajeada y leyó: ¡Walda presente!

Para cerrar, la profesora Castañeda le dio la palabra a la presidenta de la ALA, Lía Ferrero, quien aclaró que en la elección de la Comisión Directiva de ALA 2020-2023 uno de los compromisos se centraba en dar una perspectiva de género y tener un espacio libre de violencia. “Quiero retomar este cariño que circuló durante todo el panel, ya que la manera de vincularse y producir conocimiento de manera amorosa es lo que nos permite sostener nuestro trabajo. Genera conocimiento, pero también mucha felicidad. Es un placer y honor para la ALA tener un GT sobre antropologías feministas”.

Cecilia Sardenberg

Presentación de Cecilia Sardenberg.